Caso práctico 3: Gestión del proceso de aprendizaje
¿Desde qué concepto de orientación se parte en cada caso práctico? ¿Qué características de la orientación identifican en cada uno?
“Partimos desde el concepto de orientación laboral, como proceso de ayuda y acompañamiento en el desarrollo de competencias personales, sociales y laborales que sitúen a la persona en una posición favorable ante el empleo y posibiliten y mantengan ese puesto de trabajo ( https://bit.ly/2PKNNms)”.
Respecto a las características marcadas por Clares (2017), que a su vez parten de la aportación de Miller (1971), se pueden determinar los siguientes:
La orientación ha de ser evolutiva, preventiva y continua: ya que se trabaja de manera colaborativa con el profesorado del centro junto con las familias en el diseño, planificación, implementación y evaluación del proceso de actuación a seguir con el alumno. Con la intención de prevenir la aparición de problemas y dificultades en el aprendizaje del alumnado.
La orientación ha de ser compartida entre distintos agentes educativos: en este caso el departamento de orientación está formado por un orientador, un especialista de audición y lenguaje (AL) y de un especialista en pedagogía terapéutica (PT) y un profesor de formación y orientación laboral (FOL).
¿Qué objetivo(s) persigue la intervención orientadora en cada caso práctico?
Respecto a los objetivos marcados por Clares (2017), que a su vez parten de la aportación de Rodríguez Moreno (1995), se pueden determinar los siguientes:
Desarrollar al máximo la personalidad: “el orientador considera que esta es la mejor manera de intervenir, proporcionando una atención personal, directa e individual, lo que le permite ajustarse al máximo a las necesidades y características de las personas que solicitan su consejo, asesoramiento o simple información.” De esta manera el orientador potencia cada una de las cualidades o necesidades del alumnado, ya que, trabaja de manera individual con ellos.
Lograr la adaptación y el ajuste: “La filosofía es personalizar al máximo el proceso de enseñanza-aprendizaje de aquellos alumnos diagnosticados.”
El centro se ajusta a las necesidades que presenta cada alumno para lograr que el proceso de enseñanza-aprendizaje se desarrolle con el mayor éxito posible.
Potenciar la autorrealización y promover la auto comprensión y aceptación de uno mismo: “Desde hace un par de años, el orientador es cada vez más consciente de una mayor y determinada demanda por parte del alumnado de 1º y 2º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), alumnado, en principio, sin problemas ni dificultades aparentes o diagnosticados. Esta demanda se centra en la solicitud de pistas para la planificación del estudio, el control del ambiente, el manejo de la información y la documentación o el diseño de un método de estudio, por citar algunas de ellas.” De esta manera los alumnos promueven su autorrealización y compresión y aceptación de uno mismo, con la ayuda del orientador.
Potenciar la auto-orientación: “Aunque la ayuda la han solicitado un número considerable de alumnos, el orientador se ha visto obligado a atender estas peticiones de manera individual, dada su falta de tiempo para planificar un tipo de actuación conjunta que pueda dar respuesta a esta nueva demanda.” De esta manera el orientador, trabajar de manera individual con cada alumno, está potenciando/desarrollando las necesidades o características del alumno.
También existe una auto-orientación en “A petición de las familias, la labor fundamental del Departamento de Orientación se centra en el diagnóstico de necesidades específicas de apoyo educativo, con la intención de identificar cuanto antes posibles problemáticas y/o dificultades que puedan incidir en el aprendizaje del alumnado.” El orientador, trata de identificar los problemas lo antes posible de manera que fomente la orientación en los alumnos.
Contribuir a la autorrealización: “En realidad, la atención prestada desde el Departamento de Orientación por el orientador, desde su comienzo en el centro, ha sido de esta manera, bajo demanda del alumnado, o de las familias y el resto del profesorado en su caso.” La petición de ayuda ha sido propuesta por los propios alumnos y familiares, los cuales son conscientes del trabajo realizado por el orientador, ya que este va a contribuir a su autorrealización.
¿En qué principio(s) se basa la intervención orientadora en cada caso práctico?
Respecto a los principios marcados por Clares (2002), que a su vez parten de las aportaciones de Rodriguez (1993), Álvares Rojo (1994), Velaz de Medrano (2002), Grañeras y Parras (2009) y Álvarez y Bisquerra (2012), se pueden determinar los siguientes:
Se basa en el principio de prevención:
Según “Martinéz Clares (2002) Concibe la orientación como un proceso intencional de carácter proactivo…(p.24)”.
El principio que más se refleja es el de prevención ya que el orientador trabaja con alumnado de 1º y 2º de la ESO que no posee problemas ni dificultades aparentes o diagnosticadas, pero trabaja con ellos constantemente para diagnosticar posibles problemáticas y/o dificultades que puedan incidir en el aprendizaje.
Se basa en el principio de desarrollo:
Según “Lledó (2007) se considera que la persona, pasa por una serie de fases cada vez más complejas, por lo que se la considera en continuo proceso de crecimiento o cambio personal (p.25)”.
En este caso se presenta el principio de desarrollo porque a través del diagnóstico se ofrecen soluciones para el desarrollo de los alumnos contribuyendo a sus niveles madurativos.
¿Qué función(es) de la orientación se pone en práctica en cada caso práctico?
En este caso práctico podemos observar funciones ligadas a los destinatarios de intervención como la función de consulta porque los alumnos y las familias se interesan por esas dificultades que pueden incidir en su autorrealización, por otro lado, encontramos la función de diagnóstico, ya que se encuentra bajo un contexto educativo, donde el orientador analiza y ofrece respuesta a esa dificultad, también podemos encontrar la función de investigación junto con la de información , ya que por parte del orientador, a través de su investigación les proporciona esa información.
¿Desde qué área se plantea la intervención orientadora en cada caso práctico?
Parten de las aportaciones de Álvarez y Bisquerra (1996-20122), Martinez Clares (2002), Bisquerra (2010) y Velaz de Medrano (2002), he podido destacar que:
En este caso práctico se manifiesta el área de atención a la diversidad puesto que uno de los objetivos es actuar desde la prevención de dificultades y problemas de aprendizaje. De esta manera el orientador junto con los demás especialistas del centro trabajan con la intención de identificar cuanto antes posibles problemáticas o dificultades, trabajándose desde la prevención, además, de atender a las características singulares de cada persona trabajando de manera individual.
¿Desde qué contexto se plantea la intervención orientadora en cada caso?
Respecto a las dimensiones de la intervención de Bisquerra y Oliveros (2010) y Martínez Clares (2002), se pueden determinar las siguientes:
La intervención se plantea desde un contexto educativo, ya que se relaciona con la educación formal, cuya finalidad del Departamento de Orientación es identificar posibles dificultades o problemáticas de aprendizaje del alumnado.
¿Qué agentes y destinatarios de la orientación identificáis en cada caso?
El principal agente del centro educativo Torre-Monte es el Orientador, el cual colabora con distintos paraprofesionales como, un especialista en Audición y Lenguaje, un especialista en Pedagogía Terapéutica y un profesor de Formación y Orientación Laboral. Los destinatarios son, principalmente los alumnos de primero y segundo de Educación Secundaria Obligatoria.
¿Con qué rol(es) actúa el orientador en cada caso práctico?
Según “ Boza (2007) considera el macro-rol del orientador en torno a los que circundan el resto de roles profesionales (p.61)”
El orientador actúa como agente de cambio ya que actúa en diferentes roles como coordinador y diseñador de recursos, ya que toma medida de actuación frente a los posibles problemas o dificultades en los que se pueda encontrar el alumno, como colaborador, ya que colabora con el resto del equipo profesional, como acompañante, ya que acompaña a los alumnos en todo el proceso de cambio, como mediador, ya que se encuentra ante situaciones difíciles, en las que actúa como mediador.
¿Qué competencias debe poner en acción el orientador en cada caso? Clasificarlas atendiendo al modelo de competencias de acción profesional.
Parten de las competencias aportadas por García Nieto (2000), Lledó (2007) y Santana (2013), podemos destacar las siguientes competencias generales del orientador:
Competencia ética profesional: esta competencia demuestra profesionalidad, comportamiento ético, la adquisición de comportamientos éticos y estándares profesionales.
Competencia interpersonal: comportamiento apropiado del lenguaje para comunicarse con otros profesionales, dando lugar a una comunicación efectiva.
Competencia investigadora y evaluativa: esta competencia integra la mejora y el progreso de su acción profesional, tiene que saber diseñar y realizar un proceso de evaluación e investigación.
Competencia en el desarrollo personal y profesional del orientador: ser consciente de sus propias capacidades y limitaciones.
Competencia intercultural: posibilitar la interacción efectiva, mostrando sensibilidad social e intercultural.
Competencia tecnológica: saber utilizar este medio y usar las TIC.
Competencia en el equilibrio emocional: el orientador debe tener el control de sus emociones, mantener la distancia afectiva , resolver problemas de forma efectiva, etc.
Competencia específica del orientador: poder gestionar las emociones en situaciones complicadas.
Las competencias que debe poner en acción el orientador se basan principalmente en la propuesta de la AIOEP(2003), donde podemos destacar las siguientes:
Orientación educativa: el orientador contribuye a la ayuda de los estudiantes en el proceso de toma de decisiones, también los ayuda a superar las dificultades de aprendizaje.
Asesoramiento: el orientado ayuda a los alumnos ante posibles problemas o dificultades.
Evaluación diagnóstica: se centra en el diagnóstico de las necesidades específicas de apoyo educativo, con la intención de contribuir al máximo proceso de enseñanza aprendizaje.
Las cuales se pueden clasificar en cuatro dimensiones que Echeverría (2008) propone en su modelo de competencias de acción profesional, las cuales son:
La competencia técnica (saber)
La competencia metodológica (saber hacer)
La competencia participativa (saber estar)
La competencia personal (saber ser)
¿Desde qué modelo de intervención en orientación se puede actuar en cada caso práctico? Además de argumentar la respuesta a partir de sus características, explica las fases, ventajas y limitaciones de dicho modelo.
Este caso práctico corresponde con la intervención en orientación del modelo Counseling. Este modelo, también denominado modelo clínico, de consejo o de asesoramiento directo, es la forma más clásica de orientación (Grañeras Parras,2009; Martínez Clare, 2002).
Este modelo posee las siguiente características básicas de este modelo, partiendo del trabajo de Grañeras y Parras (2009), las cuales vamos a relacionar con el caso práctico:
Se establece una ayuda personal , directa e individual. Debido a que existe una gran demanda y el orientador decide atender a los alumnos de manera individual, de manera que les está proporcionando una atención personal, directa e individual, ajustándose al máximo a las necesidades de los alumnos.
Entre el orientador y el orientado se establece una relación asimétrica y jerárquica en la que el orientador es el máximo responsable y dirige el proceso actuando como experto. Es el orientador quien posee el mando del proceso, es aquí donde el orientador lleva todo el proceso junto con el alumno.
Se intenta dar respuesta a un problema o dificultad que ya haya aparecido, por lo que la intervención tiene un carácter remedial, reactivo o terapéutico. El orientador quiere dar respuesta a los problemas o dificultades que inciden en el aprendizaje del alumno, trabajando en relación a dicho problema para así paliar las dificultades que aparezcan en su camino.
La petición de ayuda por parte del orientado. En este caso práctico la petición viene por parte de los alumnos y de las familias.
La ayuda se corresponde con un momento puntual y concreto. La ayuda se centra principalmente en el alumnado de 1 y 2 de la ESO.
Todo ello puede llevarse a través de distintas fases, que se establecen en las siguientes (Fossati y Benavert, 2010):
Fase inicial: son los propios alumnos y las familias los que demandan la ayuda del orientador.
Fase de exploración: a través de una atención personal, directa e individual, el orientador obtiene información necesaria para llevar a cabo el diagnóstico.
Fase de intervención: una vez recogida la información y analizada, el orientador ofrece al alumno su asesoramiento.
Fase final: una vez realizado el plan de acción, se lleva a cabo y se evalúan los resultados de todo el proceso.
Junto a este modelo cabe señalar una serie de ventajas del mismo que (Jiménez y Porras, 1997; Martínez Clares,2002):
Es un modelo abierto y flexible, no limitado a instituciones formales y tampoco a dimensiones concretas de la persona.
Pretende ayudar a las personas a tomar decisiones y a comportarse en función de ellas.
Persigue el desarrollo y perfeccionamiento de la personalidad y la clarificación de papeles o funciones de la persona.
Por otra parte, este modelo también presenta limitaciones, entre las que se encuentran (Rodicio, 1997; Martínez Clares, 2002):
Modelo reduccionista, pues contempla la intervención directa como única alternativa de actuación.
Su alcance es reducido, puesto que la acción se plantea de manera individual.
La relación entre el orientador y orientado es jerárquica, asumiendo el orientador, como experto, la dirección, el control y el mando del proceso, existiendo poca participación por parte del orientado y escasa participación del resto de agentes educativos, siendo el protagonista el orientador.
¿Desde qué unidad(es) y/o servicios de orientación se puede abordar la intervención en cada caso práctico?.
La unidad y/o servicio de orientación que se abarca en este caso, se lleva a cabo a través de los servicios de orientación en el ámbito educativo, ya que, se plantea una intervención relacionada con la educación formal, cuya finalidad del orientador es identificar las posibles dificultades o problemáticas en el aprendizaje del alumno.